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2018-12-25 | Opinión | Mapuche

Mapuchometro

Psicopolítica, nación cultural y nación política

El mapuchometro es una expresión coloquial, la escuche a principios de los 90’, utilizada para establecer quién es más o menos mapuche. He podido apreciar su funcionamiento en estos últimos treinta años, al principio, en un contexto de reivindicación cultural, donde el Consejo de Todas la Tierras, era la máxima expresión del culturalismo mapuche, hoy se aprecia en los debates de redes sociales. Lamentablemente se ha terminado creando abismos entre los propios mapuche y sus organizaciones, es más muchos mapuches no se sienten parte de ninguna organización, ni de las reivindicaciones.


Al principio, era utilizado por personas mapuche que se movían en ámbitos políticos, muchos evidenciaban un enamoramiento de la cultura, varios de ellos ya habían iniciado procesos de profundización en la cosmovisión, historia y lengua durante los 80’. Básicamente fundaban dos polos antagónicos que servía de explicación y de accionar político: el primero, todo lo occidental o winka era malo, se crea el mito de que los mapuche vivíamos en un paraíso y que el winka nos contamino, nosotros teníamos una relación de complementariedad con la mujer y la naturaleza, éramos seres que no mentíamos ni robábamos. Se funda una visión anacrónica de la cultura y una malversación de la historia, asumiendo una posición de víctima a partir de la ocupación militar del territorio mapuche. Esto era entendible, pues vivir el racismo por décadas obligaba a construir un discurso que lo invirtiera, y nos representara en términos positivos.

En segundo lugar se construyó un antagonismo entre mapuche rurales y urbanos, los segundos pasaban a ser mapuche de segunda clase, ya que estarían más cercanos a los winka, pues la mayoría no hablaban mapuzungun, muchos eran mestizos, carecían de conocimientos sobre las prácticas culturales mapuche, algunos ya eran tercera o cuarta generación de nacidos en la ciudad. Aun así los urbanos sostenían su identidad y les dieron un sentido político, ocupando el arte y la visión política de otros pueblos en contexto de colonialismo interno.

Hacia 1992 las marchas en Temuco convocaban a más de 5000 personas, la efervescencia era clara, pero la fractura interna ya se había instalado. Los lienzos en su mayoría hacían alusión a la autonomía y a la autodeterminación, conceptos que eran los nuevos derroteros de la política mapuche. El concepto Pueblo Mapuche ya había reemplazado al de raza en la década de los 80’, y nos reconocía derechos colectivos. Lamentablemente el debate de como instalar estos derechos quedo reducido a una elite política e intelectual mapuche, pues si hacemos el ejercicio de preguntarle a cualquier mapuche de a pie es probable que no tenga una idea exacta de estos conceptos.

Nadie reparo en que el mapuchometro enriquecía las categorías de exclusión al interior del mundo mapuche, así mapuche que profesaban una fe, un partido político, una visión de futuro que estuviera fuera de la cosmovisión, como expresiones musicales o artísticas, era blanco de esas críticas. El mapuchometro se transformaba en un código de conducta, enriqueciéndose con todo lo que pudiera representar una vuelta al pasado en detrimento a una modernidad mapuche, nace un chauvinismo indígena que está ligado a una especie de nación cultural, pero en el fondo es el quiebre de la nación cultural a cambio de instalar identidades mapuche excluyentes.

Psicopolítica: control de la mente por sobre el cuerpo
El neoliberaismo nos había hecho un regalo perverso, donde el control del sujeto ya no dependía del control de su cuerpo, sino de sus deseos, de los aspectos subjetivos del pensamiento, Byung-Chul Han, ha escrito un libro describiendo su funcionamiento bajo la globalización y el neoliberalismo, desde una perspectiva neonietzscheana. En el caso Mapuche la psicopolítica ha operado a través de la identidad y del deseo, la fórmula es fácil la construcción de mi Yo (en un sentido Freudiano) depende de una interacción con el mundo externo en dos planos, en uno universal, y en otro, al interior de una identidad colectiva, en la cual se inserta un subgrupo.

En términos concreto, cómo me diferencio frente al chileno, y cómo me diferencio del resto de mapuche, como creo mi colectividad que me representa. En este sentido el mapuchometro ayuda a fundar una identidad particular en oposición a otras identidades, esto fractura la identidad cultural mapuche, pues gran parte de los elementos utilizados corresponde a ficciones sobre lo que se cree que es lo mapuche. Es por ello que muchos mapuche denigraban a comunidades o personas que no practicaban la cultura como ellos lo hacían, atacando a quienes no tenían tierras o no hablaban mapuzungun, olvidaban lo básico, que cada comunidad construye cultura a partir del nicho ecológico y cultural que le toco vivir, de ahí la diversidad. De esta manera, muchos quiebres políticos no solo se debieron a la conducción política, sino también a actitudes que niegan sus autonomías e identidades de comunidades y sujetos.

La idea de pureza racial o de una identidad homogénea de un grupo étnico es un producto colonial, con el fin de ejercer dominación, construir identidades comunes para ser subordinadas como Indio o Indígena. Incluso la categoría raza correspondía a esta idea, diferenciaba a quienes deben dominar y quienes deben ser dominados. El mapuchometro es un artefacto para construir dominación a través de la violencia discursiva, trata de construir hegemonía suprimiendo combinación de identidades mapuche. Esto se revela a nivel organizacional, en la cual organizaciones descalifican a otras organizaciones negándoles sus identidades mapuche o denigrándolas a un segundo orden.

A nivel de relaciones interpersonales niega una serie de identidades o las jerarquizas, ser rural tiene más valor que ser urbano, creer en la religiosidad mapuche es mejor que ser cristiano o ateo, ser de la resistencia es mejor que trabajar en la institucionalidad, aunque este sea un mapuche proveniente de una comunidad y sea hablante, el listado puede ser interminable.

La sociedad mapuche hoy es un Pueblo, una comunidad política o imaginada, en el sentido de Bendict Anderson, basada en una comunidad cultural. Lamentablemente el mapuchometro ha terminado creando abismos entre los propios mapuche y sus organizaciones, es más muchos mapuches no se sienten parte de ninguna organización, ni de las reivindicaciones. Hoy se ha hipotecado la nación cultural y no existe posibilidad de articular una nación política, sobre todo cuando no existe la voluntad de crear una entidad que nos represente en nuestra diversidad, no existe una definición de los intereses que no mueven a todos los mapuche y no existe un marco de movilización que nos aglutine. Dejar de usar el mapuchometro es lo mejor que deberíamos hacer para construir unidad política y cultural. Hoy somos una sociedad moderna, y eso obliga construir una sociedad mapuche para todos los mapuche independiente su origen territorial, religioso, sexual. Sin nación política de poco sirve hablar de autonomía y autodeterminación.

Por: Sergio Caniuqueo

Fuente: Centro de Documentación Mapuche, Ñuke Mapu

Publicado: 2018-12-25 | Revisado: | Enlace de actual documento: http://www.mapuche.info/?pagina=7196