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El Mostrador 16 de Agosto de 2009
Carabineros
mantiene un perímetro de seguridad de unos 15 kilómetros, para
evitar la presencia visible del personal ante lo que podría ser interpretado
por las comunidades como una “provocación”.
Múltiples líderes mapuches de diversas comunidades y más
de 1.500 personas, asisten al funeral del joven comunero mapuche Jaime Mendoza
Collío, quien resultó muerto tras recibir un disparo en la espalda
por parte de un carabinero el pasado miércoles.
La ceremonia se realiza en la comunidad Requem Pillán bajo una fuerte
tensión, principalmente por molestias hacia la prensa, a la que acusan
de tergiversas su lucha por la recuperación de tierras ancestrales.
Las comunidades acusan a los medios de comunicación de tomar en cuenta
los testimonios del Gobierno y de Carabineros que intentan pasar por alto el
incidente, además de no dejar en claro que los efectivos policiales
actuaron con armas de fuego mientras que los manifestantes usaban piedras y
palos.
Ante esta situación, los periodistas y fotógrafos han tenido
que realizar su trabajo desde los cerros lejanos.
También, como es tradicional en los mapuches, se ha prohibido el ingreso
de extraños a la zona.
Carabineros, en tanto, mantiene un resguardo de seguridad en un área
de unos 15 kilómetros a la redonda ante la posibilidad de protestas.
La policía ha evitado una presencia visible porque podría ser
tomado como una “provocación” por los comuneros mapuches.
Durante la mañana, el obispo de Temuco monseñor Manuel Camilo
Vial visitó a la familia del comunero, debido a que tiene una gran cercanía
con las comunidades. Tras permanecer un par de horas regresó a Ercilla
donde permanecerá a la espera del término del funeral.
"He venido al velorio de nuestro hermano mapuche porque como pastor de
esta diócesis estoy impresionado por lo sucedido. Es un fracaso de nuestra
sociedad por no haber solucionado los conflictos por medio del diálogo",
dijo el prelado.