| ELMERCURIO.COM |
Sábado 21 de junio de 2008
![]() |
En el solsticio de invierno se vive la noche más larga del año.Foto:Héctor Yáñez |
Los pueblos nativos están celebrando el solsticio de invierno.
Las etnias del hemisferio sur han celebrado históricamente el solsticio
de invierno (21 de junio) como el nacimiento de un nuevo año, y festejan
la renovación de la naturaleza, de las personas, del cosmos. El fenómeno
del solsticio de invierno es universal. Las etnias del sur proclaman que ese
día el Sol da un paso de gallo hacia atrás, mientras la Luna
da un paso de gallo hacia adelante. Las culturas andinas dicen que esa noche
la Luna camina un par de cerros para adelante y el Sol, para atrás.
Sin embargo, con la llegada de los españoles, muchos de estos ritos
se trasladaron a la noche de San Juan, donde se mezclan con la superstición.
Si bien las etnias altiplánicas siguen celebrando su Año Nuevo
el 21 de junio, los mapuches tienden a conmemorarlo en la noche del 23 al 24.
Como año a año ha ido cobrando mayor relevancia, los festejos
se han extendido hasta fines de mes, y en este marco se decretó el 24
de junio como Día de los Pueblos Indígenas, en 1999.
Espíritu limpio
En Temuco, desde 1986 las comunidades mapuches celebran el We-Tripantu, a cuya
celebración se invita sólo a la familia y se juntan en la ruca
anfitriona al atardecer del día anterior. Durante la noche se cuentan
historias del quehacer mapuche. En la madrugada o epewun, todos se bañan
en las vertientes, ríos, lagunas o mar para recibir el año nuevo
con el cuerpo y el espíritu limpio. Se retorna a la ruca antes de que
asome el sol, mientras se danza, se tocan instrumentos, se ora, se saluda a
la Madre Tierra y se pide que la fuerza de la naturaleza emerja nuevamente.
Luego se comparten los alimentos, y la ocasión también es propicia
para katan pilun (colocar aretes a las niñitas) y lakutun, ceremonia
en que se le ponen nombres de los abuelos a un niño pequeño,
entre otras actividades.
Posteriormente, surge la celebración del We-Tripantu contemporáneo,
que se aleja cada vez más de sus raíces y se parece a la fiesta
universal del 1 de enero, que es cercana al solsticio de invierno en el norte.