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¿TERRORISMO O INQUISICIÓN CIBERNÉTICA?

Por José Aylwin Oyarzún / Abogado

Coordinador Programa de Derechos Indígenas, Instituto de Estudios Indígenas / Universidad de la Frontera - Temuco



Con sorpresa e indignación me he enterado de que la página web del Programa de Derechos Indígenas del Instituto de Estudios Indígenas de la Universidad de la Frontera (www.derechosindigenas.cl) ha sido mencionada en el artículo escrito por Juan Araya publicado en la edición de El Mercurio del domingo 22 de diciembre de 2002 bajo el título “Terrorismo cibernético” como una de las páginas web que “contienen material explícito de llamado al uso de la violencia” en el contexto del conflicto que involucra al pueblo mapuche y al estado y sociedad chilena.

Como coordinador del Programa cuya página ha sido aludida en dicho artículo, me veo en la obligación de hacer algunas aclaraciones en relación a las imputaciones que se nos hacen, así como en relación al contexto que las origina:

1. Preocupados por la situación de creciente conflictividad étnica que hoy se vive en el sur del país, en el año 2002 el Instituto de Estudios Indígenas de la Universidad de la Frontera de Temuco, espacio académico interdisciplinario dedicado a la investigación, docencia y extensión relativa al pasado y presente de los pueblos indígenas de Chile, decidió poner en marcha un Programa de Derechos Indígenas. Dicho Programa, que cuenta con el apoyo de la Embajada de Gran Bretaña y de la Fundación Ford, tiene como objetivo central documentar la situación de los derechos de los pueblos indígenas en el país, promover en Chile el reconocimiento de aquellos derechos que hoy les son reconocidos a nivel internacional, y contribuir a generar un dialogo entre los pueblos indígenas, el estado y la sociedad chilena que permita el logro de una mejor convivencia interétnica.

2. Dada la importancia que para nuestro trabajo tiene la información, y las dificultades que hemos encontrado para tener un espacio para nuestras opiniones en los medios de comunicación, decidimos crear la pagina web antes mencionada. En dicha página hemos abierto una serie secciones en las que, además de identificarnos y subrayar los objetivos del Programa, intentamos difundir informaciones, opiniones, estudios relativos a la situación de los derechos de los pueblos indígenas en Chile. También se dan a conocer convenios internacionales, declaraciones y resoluciones de órganos como la ONU y la OEA relativos a los derechos indígenas y así como artículos que dan cuenta de las tendencias internacionales en la materia. En la misma página hemos dado a conocer recientemente nuestro Informe sobre la Situación de los Derechos del Pueblo Mapuche, el que contiene un análisis detallado de la situación jurídica y política de los derechos tanto individuales como colectivos de este pueblo en la actualidad. Finalmente, en ella se identifican como enlaces las páginas web que existen tanto en el país como en el extranjero que contienen información relativa a la temática de nuestro interés. Entre estos enlaces se encuentran, como es obvio, las páginas de diversas organizaciones indígenas el país, así como las de entidades como CONADI, MINEDUC, MIDEPLAN, el Centro de Estudios Públicos y Libertad y Desarrollo, que difícilmente podrían, al igual que nuestro Programa, ser calificadas de terroristas.

3. Más importante que lo anterior, a través de los informes y opiniones del Programa que hemos difundido en la web, hemos intentado identificar las causas mas profundas de la situación de conflictividad y violencia interétnica que se vive en el sur del país, y que afecta no tan solo a chilenos, sino de modo importante también, a los propios mapuche. Así hemos señalado que la violencia en esta parte del país no es nueva, que se remonta al descubrimiento para unos, a la invasión para otros, hecho que para los mapuche significó la muerte de parte importante de su población, su arrinconamiento en una porción mínima de su territorio ancestral, el empobrecimiento material y cultural y la subordinación a leyes y autoridades que les fueron impuestas por España primero y por los gobiernos republicanos mas tarde.

4. Hemos señalado además, que los conflictos interétnicos como este no son solo propios de nuestro país sino están hoy presentes en muchos países. Lo que difiere sin embargo, hemos sostenido, es la forma en que se los aborda. Mientras en la mayoría de los países se avanza hacia la reforma del estado, sustituyendo el concepto del estado-nación por el del estado plurietnico, reconociendo importantes derechos políticos y territoriales a los pueblos indígenas, en Chile ­ debido principalmente a la negativa de los sectores de oposición a avanzar en esta materia ­ los pueblos indígenas no se encuentran siquiera reconocidos en la Constitución, no ha sido ratificado el Convenio 169 de la OIT que acoge las tendencias contemporáneas en este ámbito, no se permite a los indígenas derecho alguno sobre los recursos naturales que hay en sus tierras, no se permite a las autoridades indígenas resolver conflictos al interior de las comunidades ­ aun los de menor cuantía ­ de acuerdo a la costumbre o derecho consuetudinario.

5. También hemos señalado que en nuestro país se han impulsado en los últimos años una serie de proyectos de inversión- forestales, camineros, hidroeléctricos - en tierras de propiedad o reclamadas por los mapuche, muchas veces en contra la voluntad de las comunidades, hecho que ha contribuido a generar frustración en los mapuche. Se trata de factores que ayudan a entender la situación de violencia que hoy existe en esta parte del país, en especial, en la Araucanía donde tales proyectos han sido más intensos.
Asimismo, en nuestras opiniones hemos intentado señalar algunos caminos, todos ellos por la vía del dialogo, por los que creemos se debe avanzar hacia la superación de la situación antes descrita. Así, hemos sostenido que la criminalización del conflicto, lejos de contribuir a su superación, constituye una paso más en la espiral de violencia interétnica que se vive en la Araucanía, y que conflictos como este, que dicen relación con la forma de convivencia entre pueblos diferenciados al interior de un estado, deben ser resueltos por caminos políticos y legislativos, a través del dialogo y del entendimiento.

6. No puede dejar de señalarse, por ultimo, que constituye una paradoja que las graves imputaciones que se nos hacen ­ promover el terrorismo- surjan de una investigación promovida por el Senador Alberto Espina. El sector político al cual el senador Espina pertenece se ha opuesto, durante ya más de una década, a toda reforma jurídica-política en relación con los pueblos indígenas. Aferrado a viejos dogmas hoy superados en las sociedades modernas, dicho sector se ha negado en el parlamento a abrirse a nuevas formas convivencia entre el estado y los pueblos indígenas basadas en el reconocimiento de sus derechos individuales y colectivos, así como en el concepto de pluralidad étnica y cultural. Se trata de derechos demandados por los pueblos indígenas del país, hoy progresivamente recepcionados en el derecho internacional y comparado. Su negación por el parlamento, sin lugar a dudas, violenta la dignidad de los mapuche y en nada contribuye a la creación del clima de paz que todos decimos anhelar para la Araucanía.

Podrá el lector concluir si nuestro Programa y su web son terroristas, o si la imputación carece de todo fundamento, y por lo mismo debe ser rechazada categóricamente.